Ana Luz Salas Muñoz

1950 - 2019

El Instituto Regional Federico Errázuriz fue honrado  con tu presencia y tu trabajo al más alto nivel profesional por  40 años.

Tus superiores observaron con admiración tu profunda responsabilidad, conducta intachable y temple inquebrantable. Estas cualidades les llevó a poner sobre tus hombros la labor Técnico Pedagógica de Enseñanza Básica. Aceptaste el desafío, sin por ello abandonar la enseñanza en aula que completaba tu ser.

Para tus colegas fuiste referente del trabajo metódico y abnegado, de fortaleza a toda prueba, de refugio para confidencias y consejo oportuno. En ocasiones, nos descolocabas al no compartir las ideas que presentábamos la mayoría de tus compañeros, pero no imponías ni te molestabas, sólo expresabas con voz clara tu desacuerdo. Cuando asumías una postura no había nadie que lograra disuadirte de tu posición. A los más cercanos nos dejaste ver tu lado maternal y casero en tantos momentos compartidos, en el Ciclo de Básica.

Intencionadamente, dejé a tus alumnos para el final porque ellos pudieron ver la capa más valiosa y profunda de tu persona. Los niños que llegaban a formar parte de tu jefatura, mágicamente se transformaban en niños especiales y contaban con una fiera defensora si alguien osaba hablar mal de ellos. Tenías el don de hacer brillar en cada una de esas pequeñas almas, lo que estaba llamado a ser en su dignidad de persona.

Mujer de porte distinguido, pero humilde para acoger; de carácter férreo, pero sensible ante la inocencia y el dolor; Trabajadora incansable, pero gozadora de las cosas simples, obstinada en tus ideas, pero jamás ofensiva al defenderlas; amante de tu madre, tus hermanas, sobrinos y sobrinas y todo tu clan familiar.

Los que te conocimos sabemos que este rápido final en esta tierra fue un regalo Divino para tu inquieto ser y desde otra dimensión te las ingeniarás para seguir velando por los seres que tanto amaste.

Que el Señor y la Santísima Virgen te permitan reencontrarte con tu amada madre. Querida y admirada Ana Luz, tu trabajo seguirá dando frutos.

 

Descansa en paz.

Quiero darte las gracias

 

Quiero darte las gracias,

por todas tus enseñanzas,

que nos brindaste desde el principio,

con amor, valor y coraje.

 

Fuiste una maestra ejemplar,

pero una amiga también al escuchar,

quiero darte las gracias,

por un momento que jamás terminará,

 

aprendimos a sumar y restar,

pero también a dividir y multiplicar,
es algo que quiero agradecerte,

desde el principio hasta el final,

 

fuiste como mi segunda madre,

en el ámbito escolar,

fueron tanto momentos lindos,

que te vi como una madre de verdad,

 

fue un año una vez más,

y ahora es hora de marchar,

pero grandes aprendizajes tuve,

de la mano de una maestra genial.

 

maestra este poema lo hice para ti,

te lo mereces con amor y sencillez,

porque es una forma de agradecer,

a una maestra que me supo querer,

 

este poema lo hice con amor,

porque tu me distes esperanza,

también lo hice con tristeza,

porque la despedida se acerca,

 

podría llorar, al leer este poema,

pero me enseñaste a ser valiente,

para poder enfrentar obstáculos

que tendré eternamente.

 

En este poema te quiero decir,
gracias por la vida compartir,

a ti maestra querida

te recuerdo siempre así

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